jueves, 2 de junio de 2011

METODOLOGIAS PARA EL APRENDIZAJE DE LA HISTORIA IV

Descripción


PRODUCTO No. 4
NARRATIVA DE LA LOCALIDAD.
NARRATIVA. ES UNA MODALIDAD DEL PENSAMIENTO, PROFUNDIZA EN LO PARTICULAR, QUE NO PRETENDE UNA LÓGICA LINEAL TIENE UN ABORDAJE ANALÓGICO O METAFORICO CON UNA SECUENCIA DE EVENTOS SIGNIFICATIVOS QUE DAN ORGANIZACIÓN A LA EXPERIENCIA VIVIDA. 

CORDOBA, SITUADA ENTRE VERDES CERRITOS enclavada a la orilla de la cordillera montañosa de la Sierra Madre Oriental y en la parte sur de la región montañosa del estado de Veracruz, es cabecera del municipio de Córdoba. Comparte junto con Fortín una gran zona de la provincia. Córdoba es una ciudad de grandes contrastes sociales, desde los elevados niveles de vida de la clase alta hasta las colonias de clase media baja de las orillas.

Así, comenzando con la fundación de Córdoba, diremos que tuvo lugar en el año 1618 debido a los ataques y asaltos que los negros cimarrones encabezados por el Príncipe Yanga, realizaban en el camino real Veracruz-Orizaba-México, obligaron a los españoles a fundar una población cerca del sitio de los esclavos a fin de proteger a los súbditos fieles y a los intereses reales. Otro de los factores que favorecieron a su fundación fue su ubicación geográfica y el clima favorecedor a la práctica agrícola.

Córdoba era una villa cabecera de la subdelegación homónima, perteneciente a la intendencia de Veracruz. Es interesante observar que la villa de Córdoba quedaba cerca de donde se producían los ataques de negros cimarrones, es decir, cerca del pueblo de San Lorenzo, que actualmente conocemos por Yanga.[]

Don Juan Cristóbal de Miranda, Don García de Arévalo, Don Andrés Núñez de Illescas y Don Diego Rodríguez, solicitaron al Marqués de Guadalcázar, Diego Fernández de Córdoba, Virrey de la Colonia y a quien debe su nombre la ciudad, la fundación de Córdoba, autorizada por el rey de España Felipe III, el 29 de noviembre de 1617. El establecimiento de la población se realizó en las Lomas de Huilango por 30 jefes de familia, de ahí la histórica denominación de “La Ciudad de los 30 Caballeros”.
A partir del siglo XVI en la que se atribuye a Treinta Caballeros -hombres de origen español- la fundación de la villa de Córdoba; por Cédula Real, se le concede además el título de villa; por lo que implicaba que la mayoría de la población sería de origen español. Los demás asentamientos, como serían: San Juan de la Punta, Amatlán, San Lorenzo, y otros que quedaran fuera de la villa de Córdoba, corresponderían a pueblos de indios.
Durante la guerra de Independencia en 1821; los cordobeses hicieron resistencia a las fuerzas realistas del coronel Francisco Hevia, en defensa del Plan de Iguala y del Ejército Trigarante. El 24 de agosto de 1821, se reunieron en la población cordobesa: Agustín de Iturbide, Jefe del Ejército Trigarante y Juan O'Donojú, último virrey de la Nueva España, para firmar Los Tratados de Córdoba, mediante los cuales se daba fin a la guerra de Independencia.
Por decreto de 29 de noviembre de 1830 se le otorgó categoría política de Ciudad; por decreto de 1880 se le concede el título de Heroica.
Fue capital del Estado entre 1916 y 1920, en tiempo de los gobernadores Miguel Aguilar, Adalberto Palacios y Cándido Aguilar.
Entre las principales y más extraordinarias leyendas que se cuentan sobre esta ciudad están las de La mulata de Córdoba, que trata sobre cómo una mujer de origen mulato huye de la Inquisición. La virgen de la Soledad, La mascarón y el gallo de oro, El callejón de Lourdes, El pozo colorado, El ángel del teatro Pedro Díaz, y muchas otras que gozan de gran misticismo, tragedias y sucesos que se han mantenido como parte de lo que ha vivido la ciudad de Córdoba desde su fundación hasta nuestros días. Hay que considerar que las leyendas también son reflejo de las expresiones sociales de sus habitantes. El caso de la mulata de Córdoba es posiblemente reflejo de una reivindicación social; ya sea del sector mulato o del sector femenino; pues en tiempos de la colonia -época correspondiente a la leyenda- estos dos grupos tenían jerarquías menores a otras castas, o en el caso de las mujeres, al sector masculino. Vale la pena que se conozca sobre las leyendas.



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